Una familia unida por la pasión de elaborar vinos de primera calidad
Todo comenzó a mediados de la década de 2010, con el sueño de Leonardo Abelando y Gianela Balma, un matrimonio apasionado por el vino y de esos momentos que te permiten vivir al compartir una copa. Si bien ninguno de los dos provenía de familia vinícola, sentían ese desafío de hacer un vino de poca producción pero de alta calidad. Tierra tenían y ganas también. Y no estuvieron solos, sus hijos Ignacio y María Emilia se unieron y juntos trabajaron para hacer posible ese sueño.
Cada uno ocupa un lugar específico en este emprendimiento familiar. Trabajar por un sueño y hacerlo realidad, se ve reflejado en las tareas que diariamente realizan y cuya mayor satisfacción, es la aprobación y el placer de hacer un vino de primera calidad.-
Nuestra Enóloga
También amante de esta actividad es nuestra Enóloga Melissa Barrera, proveniente de una familia apasionada del buen vino, nieta de Don Ángel Barrera, Enólogo, de larga trayectoria como docente de la Escuela Superior de Vitivinicultura, e hija de Edgar Barrera, de vasta trayectoria en la industria vitivinícola, dueño de Estudio Enotécnico y Laboratorio de Análisis que asesora a bodegas del Uruguay.
Todos ellos conforman una “gran familia” cuyo objetivo y dedicación es producir un vino que satisfaga a los paladares más exigentes.
Pueblo Esperanza
Nuestro lugar en el mundo
Fundada como colonia agrícola en 1892 en el entorno de la parada del Ferrocarril Midland y sobre el Camino de Las Palmas (hoy Ruta 90 «De los Charrúas»), se encuentra hoy Pueblo Esperanza, una verdadera tierra de esperanza para decenas de inmigrantes que llegando de lejos con sed de progreso, poblaron estas tierras.
Frente a la Bodega se ubica justamente la Capilla y su gruta.
La Capilla San José fue construida por iniciativa del inmigrante José Antonio Parente, de nacionalidad italiana (1857-1938), quien emigró en 1890 a Uruguay junto a su esposa María Antonia Milano y su primera hija, Teresa. Tras varios años de esta radicados en Paysandú, los Parente compraron una chacra sobre la actual Ruta 90 «De los Charrúas», en Parada Esperanza, integrándose a la comunidad.
Además del rol religioso que ha desempeñado, esta capilla -que erigió a San José como su patrono – cuenta con una rica historia ya que entre sus paredes se gestó uno de los más importantes hechos de la época: la conformación del primer sindicato agrícola cristiano del Uruguay.
Precisamente, el Sindicato Agrícola de Parada Esperanza, impulsado por el sacerdote salesiano Horacio Meriggi, tuvo su fundación en la Capilla San José, fue fundado el 8 de enero de 1922 y su obra se expandió en el territorio nacional.
En homenaje al Pueblo y su Capilla nuestras etiquetas llevan precisamente un dibujo distintivo que nos representa.
El nombre de nuestros vinos: TA´ARO.
Es justamente una voz guaraní que significa ESPERANZA
Es en homenaje a esos pobladores que cultivaron estás tierras soñando con un futuro mejor. Precisamente la esperanza es un estado de ánimo realista pero optimista, el mismo que tuvieron aquellos colonos que poblaron estas tierras en 1892









